Además de probar el ron, lo entiendes lo sientes y lo recuerdas
La pasión, el conocimiento y la cercanía con quienes conducen la experiencia elevan la cata a otro nivel. Su manera de transmitir, su amabilidad y su dominio del producto consiguen que no solo pruebes ron, sino que lo entiendas, lo sientas y lo recuerdes.
Los matices, los aromas, la evolución en boca… una auténtica explosión sensorial. Se nota el respeto por la tradición, la artesanía y el tiempo. Todo está cuidado con mimo y excelencia